Detrás de la cocina y del frigorífico se va acumulando polvo, migas y suciedad que la limpieza diaria de la cocina jamás llega a tocar, simplemente porque ambos electrodomésticos suelen quedar fijos en el mismo sitio durante meses o incluso años seguidos. Elige un par de momentos al año, por ejemplo al cambiar de estación, para separarlos ligeramente de la pared y limpiar bien detrás.
Pide ayuda si el electrodoméstico es pesado de mover, ya que no hace falta desplazarlo mucho, con unos centímetros suele ser suficiente para acceder a la zona de detrás con un paño o la aspiradora.
Aprovecha para revisar los laterales también
Mientras tienes el electrodoméstico separado de la pared, revisa también los laterales, que suelen acumular tanta suciedad como la parte trasera sin que resulte tan visible desde el frente de la cocina. Un repaso completo en ese momento evita tener que volver a mover el electrodoméstico poco después.
Limpia también el trozo de pared que queda al descubierto, ya que ahí también se deposita polvo con el tiempo, aunque no se vea desde la posición habitual en la cocina. Un paño húmedo suele ser suficiente para dejar esa zona presentable de nuevo.
Marca estas dos limpiezas anuales en un lugar donde las recuerdes con facilidad, ya que al no ser una tarea semanal es fácil que se olvide durante meses seguidos si no se planifica de alguna manera. Asociarlo a otra tarea que ya haces en esas fechas, como una limpieza más general de la cocina, ayuda a que no se quede en el olvido.
Con esta limpieza dos veces al año, la zona detrás de los electrodomésticos deja de acumular suciedad durante periodos muy largos. No hace falta hacerlo a menudo, solo recordarlo en los momentos adecuados del año.